La partida de Cifar
Dijo la madre a Cifar;
—¡Deja las aguas!
Sonó Cifar el caracol
y riéndose exclamó:
—El Lago es aventura.
—Prefieres, dijo ella
lo temerario a lo seguro.
—Prefiero
lo extraño a lo conocido.
Izó Cifar los foques
y el solo ruido loco de palomas
de la vela
lo llenó de alegría.
—Madre: habla en tu lengua
el techo estable, la casa,
la mujer. (Dicen
que las islas son tumbas de mujeres).
El hombre es nave.
—¡Es riesgo!, gritó ella.
Cifar sonrió; puso el arpa en la proa
y doblando el torso tiró de la cadena
y levó el anda
Otra vez un niño
salía del vientre de su madre
al mundo .. .
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